La Muerte y Antonius Block
Seguramente antes tendré que explicar a qué me agarro como definición de la autoría del film, y propongo un acercamiento a esa postura baziniana en la que se tiene en cuenta el peso del “yo” a lo largo de todo el relato, sin dejar de lado la obra a favor del autor. El séptimo sello me parece una obra profundamente moral y psicológica, que intenta tras una estética y un discurso muy cuidado, responder, o al menos preguntarse, sobre algunas de las cuestiones que engloban el misterio de la vida y la muerte. Este es el primer pilar fundamental sobre el que se construye este film de autor, porque sin las preguntas existenciales bergmanianas el film no se podría articular, sería una historia sin un por qué, sin una cabeza que piensa detrás de todo ello y nos plantea una situación. Y es que como alegaba Astruc (de los primeros teóricos del cine) mucho después del nacimiento de éste film, es el “yo” de detrás de la cámara quien construye el relato, y nosotros como espectadores miramos a través de ésa mirada.
El séptimo sello ambientada en la edad media refleja esa angustia que había entre el campesinado por la llegada del año mil, o la idea de Parusía (el segundo advenimiento de Cristo al final de los tiempos, reflejado en el Apocalipsis, y que significa que después de los mil años el mal invadirá el mundo), además de las pestes que asolaban a Europa. Con esta idea o ambiente sobre la que trabaja el film entendemos a los personajes, a sus acciones, a los miedos y la angustia, a la presencia de la muerte en casi todo el diálogo, la profunda religiosidad, el miedo a la nada. Pero ya que trabajamos en clave de autor, ¿de dónde viene toda esta reflexión? Se dice que a Bergman de niño le impresionaron profundamente las representaciones de las “danzas de la muerte” en las ermitas y pequeñas iglesias medievales. Representaciones cuyo sentido alude al terror que inspiraba a las gentes lo inexorable de la muerte, lo que da origen a esas escenas populares como son las procesiones y caravanas de juglares y penitentes que recorrían las comarcas implorando piedad para sus almas.
El Séptimo Sello - 1957
El séptimo sello del director sueco Ingmar Bergman es conocido y laureado por ser una de las mejores obras de autor que se han hecho en la historia del cine. No puedo sino compartir esta opinión y argumentar abiertamente el por qué de la importancia de éste film para defender un discurso que aluda a ambos lados de la batalla: el cine de autor y el cine comercial.Seguramente antes tendré que explicar a qué me agarro como definición de la autoría del film, y propongo un acercamiento a esa postura baziniana en la que se tiene en cuenta el peso del “yo” a lo largo de todo el relato, sin dejar de lado la obra a favor del autor. El séptimo sello me parece una obra profundamente moral y psicológica, que intenta tras una estética y un discurso muy cuidado, responder, o al menos preguntarse, sobre algunas de las cuestiones que engloban el misterio de la vida y la muerte. Este es el primer pilar fundamental sobre el que se construye este film de autor, porque sin las preguntas existenciales bergmanianas el film no se podría articular, sería una historia sin un por qué, sin una cabeza que piensa detrás de todo ello y nos plantea una situación. Y es que como alegaba Astruc (de los primeros teóricos del cine) mucho después del nacimiento de éste film, es el “yo” de detrás de la cámara quien construye el relato, y nosotros como espectadores miramos a través de ésa mirada.
El séptimo sello ambientada en la edad media refleja esa angustia que había entre el campesinado por la llegada del año mil, o la idea de Parusía (el segundo advenimiento de Cristo al final de los tiempos, reflejado en el Apocalipsis, y que significa que después de los mil años el mal invadirá el mundo), además de las pestes que asolaban a Europa. Con esta idea o ambiente sobre la que trabaja el film entendemos a los personajes, a sus acciones, a los miedos y la angustia, a la presencia de la muerte en casi todo el diálogo, la profunda religiosidad, el miedo a la nada. Pero ya que trabajamos en clave de autor, ¿de dónde viene toda esta reflexión? Se dice que a Bergman de niño le impresionaron profundamente las representaciones de las “danzas de la muerte” en las ermitas y pequeñas iglesias medievales. Representaciones cuyo sentido alude al terror que inspiraba a las gentes lo inexorable de la muerte, lo que da origen a esas escenas populares como son las procesiones y caravanas de juglares y penitentes que recorrían las comarcas implorando piedad para sus almas.
Extraído de: https://cinedivergente.com/el-septimo-sello/
Link a la película: https://ok.ru/video/6503327992404



